Cuando nace un bebé lo hace con un sexo que lo determina como hombre o mujer, a partir de ahí las personas a su alrededor se hacen ideas de cómo será y le van exigiendo cierto comportamiento en la vida cotidiana, por ejemplo; si es niño le piden que no llore o no se queje, y si es niña le piden obediencia o aprender labores del hogar, así cada día, hasta que poco a poco van entrando en los roles que se piden a hombres y mujeres según los estereotipos sociales.

Todo parece natural y normal, no se reflexiona sobre si ésta forma de educar ayuda o no al desarrollo pleno de las personas.  Así la sociedad va construyendo la identidad de género de hombres y mujeres, que no tiene relación con su sexo de nacimiento, sino más bien con el contexto socio-cultural en el que nació con ese cuerpo sexuado.

Por ejemplo; cuando le decimos a un niño que no llore o no se queje, se está formando a un hombre que puede tener dificultad para expresar sus afectos o para reconocer su necesidad de atención médica, por otro lado, si se somete a una niña a la obediencia, se le envía el mensaje de que no tiene derecho a tomar decisiones. El hecho es que estos estereotipos limitan tanto a hombres como a mujeres en diferentes áreas de su desarrollo; mientras brindan libertades en algunas áreas, los limitan en otras.

Durante décadas se ha investigado sobre temas de género y se ha observado que se relaciona con cuestiones de poder y el abuso del mismo, es decir con violencia. La forma en que funciona la sociedad da ciertos privilegios a algunos y por ende dejar sin ellos a otros, así se han identificado varios grupos vulnerables como; mujeres, niños y niñas, personas de la tercera edad o en situación de pobreza extrema, etcétera.

En relación al género que es formado por la cultura, se ha observado que a los hombres se les otorgan privilegios o incluso derechos sobre las mujeres, lo que ha llevado a un desequilibrio del poder y en ocasiones se usa ése poder como medio para controlar a la mujer; a lo anterior se le conoce como violencia de género.

Cabe mencionar que muchos de los actos de violencia de género conllevan en sí mismos violaciones a los derechos humanos.

  1. En cuestiones de género y violencia, es importante tener claridad sobre cómo queremos vivir o cómo nos gustaría que vivan nuestros descendientes, y más importante es darnos la oportunidad de reflexionar sobre nuestra vida cotidiana y saber si nos llevará a lo que esperamos.